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jueves, 17 de mayo de 2018

EL CASTILLO DE LA ALCANTARILLA O DE DIEGO CORRIENTES

Hoy me he ido a la provincia, para presentaros el desconocido Castillo de Alcantarilla. Este castillo se da su fama, no porque sea monumento histórico artístico, si no porque según una leyenda allí estuvo escondido Diego Corrientes Mateos, bandolero nacido en Utrera y del que después os hablo de él.



Para llegar a este ruinoso castillo, deberemos circuilar por la N-IV dirección Cádiz, pasar el poblado de Maribañez y a pocos metros tomar el desvío de la A-8030 dirección Utrera. Termino municipal al que pertenece el susodicho castillo.

Este castillo fue construido para fortificar en puente romano que salvaba al río Salado, que por cierto fue desviado su cauce. Fechado en el S. XIV, perteneció a la Orden de Alcantara y fue reconstruido en el lugar de otro de origen islámico. Durante el reinado de Alfonso XI perteneció a la ciudad de Sevilla.


Estaba formado por dos torres, uno a cada lado del puente. Una construida al noroeste del puente, con un arco por el que se accedía al puente. Esta torre, junto al arco, se mantuvo hasta el siglo XX en el que fue derribada para que pasaran vehículos de mayor volumen.


La torre que aún se conserva algo, deja ver que debió de ser de dos plantas, aunque actualmente solamente queda su planta baja y nos da idea de las dimensiones que debió tener (unos 155 m² de planta). Actuaba como aposentos para la guarnición y disponía de medios de defensa para bloquear el paso del puente.


Fue construida sobre una base de sillares labrados, reforzados en sus esquinas, el resto es de tapial a base de guijarros y restos cerámicos. En su interior se puede ver los arranques de las bovedas de ladrillos que la separaba de la segunda planta.


Pero como dije anteiormente, el castillo se conoce por el bandolero Diego Corrientes. 

Nace en Utrera el 20 de Agosto de 1757, siendo bautizado en la Iglesia del Señor Santiago ocho días después con el nombre de Diego Francisco Bernardo.

Pronto se convirtió en una leyenda popular, al repartir aquello que robaba entre los mas pobres del lugar. 

Consecuencia de su enemistad con Don Francisco de Bruma, regente de la ciudad, el rey Carlos III ordena en 1780 su captura, para ello ofrece una recompensa de cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto.

Huye a Portugal, siendo descubierto y denunciado por una mujer en un cortijo de Provenza, por lo que pronto el regente de Sevilla envía para detenerlo a cien hombres. 




Fue trasladado a Sevilla, donde fue juzgado y condenado a morir ahorcado, cosa que sucedió el 30 de Marzo de 1781. 




Y como era costumbre en la época, fue descuartizado  y su cuerpo fue repartido por los lugares donde se inventariaba sus asechorías. Su cabeza quedó en Sevilla, donde fue enterrada en la Iglesia de San Roque. Así se dió fin a las andazas de Diego Francisco Bernardo Corrientes Mateos, un bandido sin delitos de sangre.

jueves, 9 de febrero de 2017

LEYENDA DE LA MUJER EMPAREDADA








Esta leyenda nos lleva al invierno de 1868, a la casa de Esteban Pérez en la calle Marqués de la Mina, nº 4, cerca de la Parroquia de San Lorenzo. Esteban era un obrero de la construcción conocido por no importarle la hora, el momento o el lugar de la obra.


Una noche llaman a su puerta y un caballero le ofrece un encargo muy singular por el que pagaría mucho dinero, con la condición de que debería ir con los ojos tapados. 

Esteban en principio se negó, por lo que el caballero le apuntó con un arma y obligado le tapó los ojos y ambos montaron en un coche de caballo. Después de varias horas cabalgando, se detienen y una vez dentro del sótano de una casa le quitan la venda de los ojos. Allí se encontraba una mujer sentada en una silla e inconsciente. El caballero le explicó que el trabajo consistía en levantar un tabique en la alacena donde se encontraba esa mujer. Esteban volvió a negarse y de nuevo le apunto con el arma, por lo que no tuvo más remedio que a cceder a sus pretensiones. En aquel momento sonó una campanada de un reloj de la calle, aunque no sabía si era la una o los cuartos.



Cuando terminó el trabajo, le volvieron a vendar los ojos y cuando disponía a montar en el coche de caballo, volvió a sonar una campanada en el reloj comprendiendo que era la una y cuarto. Después de varias horas de camino, como sucediera a la ida, llegaron a su casa y después de pagarle le dejaron allí.

Rápidamente fue a la Policía a contar los hechos, pues quería localizar a la mujer antes de que falleciese.

Después de un buen rato de explicarle varias veces todos los hechos a la policía, esta comprendió que en el único lugar en Sevilla donde a esas horas sonaban los cuartos era en el reloj de la Parroquia de San Lorenzo, por lo que le habían tenido dando vueltas en los traslados para que pensara que estaba más lejos. Teniendo este dato pronto encontraron la casa del asesino ya que por entonces no existían muchas con sótanos.

Se personaron en la casa, detuvieron al asesino y rescataron a la mujer sana y salva.

miércoles, 11 de enero de 2017

LEYENDA DE LA PIEDRA LLOROSA

Reinaba en España Isabel II, siendo gobierno de Narváez y tiempos de la Primera Guerra Carlista, un grupo de jóvenes liberales de Sevilla se alzaron en armas y se tiraron al monte. Iban camino de Ronda, cuando fueron alcanzados por  regimientos de Albuera y Alcantara. Los que no murieron en el desigual enfrentamiento, fueron capturados y llevados a Sevilla para su ejecución. 

El alcalde García de Vinuesa pidió en vano su indulto. Llegada la mañana del 11 de Julio, fueron sacados de San Laureano y llevados a la Plaza de Armas para ser fusilados. Todos en Sevilla, como era costumbre en la época, acudieron para ver el espectáculo. El regidor lloró aquella matanza sobre un mojón que, desde entonces, es conocida como la Piedra Llorosa.



domingo, 18 de diciembre de 2016

LA CALLE SIERPES (I): EL ORIGEN DEL NOMBRE


El origen de esta calle lo encontramos en la construcción de viviendas junto a la trayectoria de uno de los brazos del río Guadalquivir, que desde la Alameda de Hércules, bajando por Trajano, Amor de Dios y la Campana, transitaba por esta lugar, camino de su desembocadura al río en la Puerta del Arenal.

El primer nombre conocido es el de la calle de los Espaderos, ya que eran artesanos de este oficio que residian y ocupaban la calle con sus talleres y además era allí donde tenían su hospital y hermandad

Ya desde el siglo XIII se le conoce con el nombre de La Sierpe. A finales del siglo XVIII, pasa a llamarse de Las Sierpes y en la segunda mitad de siglo XIX pierde el artículo y pasa a llamarse tal y como hoy la conocemos.



De el orígen de su nombre no se tiene claro, pero existen cuatro versiones que la explicarían. Una de ella es una leyenda y las otras tres mas o menos documentadas por historiadores y escritores a lo largo del tiempo

Empezaré por la leyenda, que dice así:

"A finales del siglo XV, cuando aún no había terminado la Reconquista, Sevilla era el lugar de paso para las tropas que se dirigían al reino de  Granada. Se trataba de una frontera insegura, la cuál permitía infiltrarse fácilmente a individuos armados y merodeadores. En muchas ciudades, y por supuesto en Sevilla, había barrios de personas descontentas que siempre estaban dispuestos a fomentar la revuelta. Para agravar más la situación, los nobles españoles estaban divididos en bandos, todos hostiles al poder real que intentaba disminuir sus privilegios para fortalecer la autoridad de la Corona.

Por aquel entonces comenzaron a ocurrir en Sevilla siniestros sucesos... Con frecuencia faltaban niños. Unas veces desaparecían en la noche de sus casas, robados de sus propias cunas; otras veces desaparecían al atardecer, sin regresar de sus juegos a sus casas, sin que jamás se volviera a saber de ellos


Cundió la alarma en la ciudad con mil rumores. Unos decían que los niños eran robados por judíos para sacrílegas parodias de la crucifixión de Cristo; otros aseguraban que los niños eran robados por bandidos moros a los palacios del rey de Granada para convertirlos en esclavos; otros, que más bien eran piratas turcos que remontaban el Guadalquivir en barcas, entraban en la ciudad disfrazados de mercaderes para llevarse los niños y venderlos en los mercados del Gran Sultán de Constantinopla




Pero cierto día un hombre se presentó en casa de Don Alonso de Cárdenas, que por aquel entonces regentaba la ciudad. Aquel hombre no quiso mostrar su rostro ni decir su nombre. Venía a hablar del asunto de los robos de los niños que tan acongojada tenía a la ciudad. 

Don Alonso le preguntó que si sabía de quién o quiénes eran los autores, y que se le ayudaba a prenderlos los haría quemar a fuego lento en el campo de Tablada o los manadaría a descuartizar entre cuatro caballos en la plaza de San Francisco. El hombre le preguntó que cuál sería su recompensa si le ayudase a terminar con aquel grave asunto. Don Alonso le dijo que el premio sería lo que el quisiera; el hombre pidió su libertad pero como  no se fiaba de las promesas de Don Alonso, pidió un compromiso por escrito ante un escribano y Don Alonso aceptó. Delante del escribano  explicó que era un preso fugitivo, que se había escapado de los calabozos de la cárcel a través de las antiguas cloacas, y fue intentando huir por aquellos laberintos estrechos cuando encontró a quien robaba los niños. 


Don Alonso firmó el escrito en el que se redactaba que perdonaba de sus delitos y liberaba a este hombre, Melchor de Quintana y Argüeso, bachiller en Letras por los Estudios de Osuna, tercera Universidad de España. Melchor le dijo que no sólo le diría quién era el autor de los secuestros sino que le llevaría hasta él, ya que ñlo había matado hacia dos días. Se dirigieron entonces a la calle Entrecárceles y entraron en el caserón de la cácel Real, llegaron al calabozo dónde había estado encarcelado Melchor y se bajaron por las cloacas hasta llegar a un lugar dónde se cruzaban varias galerias. Fue entonces cuando Melchor dijo: " Ahí tenéis al ladrón y matador de niños". Y levantando la antorcha para iluminar mostró a los acompañantes el cuerpo de un monstruoso animal, que en un principio parecía un cocodrilo o un dragón pero que finalmente reconocieron como una gran serpiente, de temible aspecto. Uno de los alguaciles armados reconoció  la galeria y afirmó que en efecto era aquella gran bestia la que robaba a los niños saliendo por otras cloacas al interior de las casas pués había visto por el suelo algunos restos infantiles. Don Alonso se dirigió a Melchor y le dijo que era libre, que podía marchar a donde quisiera pero que pasara antes por la Casa Consistorial dónde le darían algún empleo si quisiera quedarse en Sevilla o dinero para que volviera a su pueblo si así lo deseaba.





Don Alonso ordenó que el disforme "cuerpo de la Sierpe" fuera sacado de aquella galería y fuera expuesto en la calle de Espaderos. A fuerza de repetir el relato de lo sucedido a esta calle se le empezó a llamar " La calle de la Sierpe", borrándose así la memoria del nombre que antes tenía, Espaderos

Según la leyenda Melchor Quintana se quedó en Sevilla ocupando un puesto honroso y que  las mujeres siempre lo veían como el hombre valiente además de poeta. Se casó con una hija del mismo Alonso de Cárdenas".


Tradiciones y Leyendas sevillanas. José María de Mena

Pero la primera versión documentada del orígen del nombre, se lo encontramos a Luis Peraza, en su obra del siglo XVI "Historia de Sevilla". En él cuenta que a mediados de la calle, existía un mesón y que junto a la barra, colgando, había una quijada de Serpientes y es de ahí de donde toma su nombre.


Algunos historiadores del S. XIX afirman que su nombre es tomado por Alvaro Gil Serpientes, caballero que en ella vivió tras la reconquista de la ciudad. Sin embargo estos apellidos no aparecen en el "Libro de Repartimiento" de la viviendas tras la reconquista.




La última versión es la que diera Próspero Merimée en el siglo XIX en el que lo relaciona metafóricamente con las vueltas, a manera de serpiente, tiene la calle. Se cree que ésta es la versión real y es la que ha sobrevivido hasta nuestros días.





domingo, 3 de julio de 2016

LA CALLE PUENTE Y PELLON Y EL DIOS GRIEGO DEL COMERCIO HERMES


La calle Puente Pellón es una calle céntrica, comercial de Sevilla. Va desde la Plaza de la Encarnación hasta la calle Lagar.

Con anterioridad se llamó la calle de los Dados, según la versión de Ballestero porque existía lugares de juego y según la versión de Santiago Montoto, existía fabricas de dados. Ninguno de las dos versiones se encuentran documentadas.

Posteriormente paso a llamarse la calle del Hospital del Yeso, por la existencia de un hospital con ese nombre.

Desde 1886 se la conoce con su actual nombre en honor a D. Manuel Puente y Pellón, alcalde que fue de la ciudad hasta en tres ocasiones entre los años 1872 y 1882.

La calle siempre estuvo ligada a la actividad económica relacionada con la artesanía con asentamientos de gremios como los herreros, las hilanderas, los triperos y a finales del S XVIII al gremio de las tintoreras. Ya a mediados del S. XIX adquiere la función comercial que conocemos hasta nuestros días.

Resaltar que hasta finales del S XIX era una calle para el paso de vehículos.

A mediados de la calle, esquina con la calle  D. Alonso Elsabio encontramos un azulejo donde se representa un sello postal griego emitido en 1861, donde vemos la cabeza de Hermes, el dios griego del comercio. Se desconoce su autor y la fecha de su montaje en ese lugar.

jueves, 17 de marzo de 2016

BARRIO DE SANTA CRUZ

Hoy os llevo de paseo por uno de los puntos mas bellos y turístico de la ciudad, el barrio de Santa Cruz. El origen de este barrio sevillano lo encontramos en la comunidad judía que allí se asentaba en el S. XIII. 

Fue Fernando III, cuando un 23 de Noviembre de 1248 entra en Sevilla tras su reconquista, se encuentra con la segunda comunidad judía mas importante de España, tras Toledo, muy ligados a este barrio. 

Con la expulsión de los Judíos de España en 1483, el barrio de Santa Cruz cayó en decadencia, llegando a ser un barrio de maleantes y amigos del bien ajeno, repletas de tascas y ebrios, donde el pillaje era denominador común en el caminar de la zona.

El barrio toma de nuevo su esplendor con las actuaciones realizadas en los siglo XIX y principio del XX. Un primer cambio, muy importante para su recuperación, fue el ensanche de la calle Borceguinería, hoy llamada Mateos Gago. Llamdad así ya que eran muchos fabricantes de zapatos y borceguíes los que residían en ella. En 1893 y tras el ensanche se rotuló con su nombre actual, en honor a Francisco Mateos Gago Fernández, catedrático sevillano, teólogo, sacerdote, profesor de la Universidad de Sevilla, fundador de la Escuela Sevillana de estudios arqueológicos y canónico de la Catedral de Sevilla.

Un segundo cambio que lleva al barrio alcanzar su estado actual, sus rincones tan bellos y su gran esplendor es la construcción de la Plaza de Santa Cruz y de donde toma nombre. En 1391 fue erigida por el Cabildo de la ciudad y bajo el mandato de Enrique III de Castilla, la antigua iglesia de Santa Cruz, sobre una antigua sinagoga existente en la ciudad. En 1810, bajo el mando del gobierno de ocupación francés, fue expropiada y el 11 de Julio derribada, dentro de un plan de reurbanización de la ciudad llevando al lugar a adquirir la fisonomía actual de la plaza. El aspecto acutal la vemos gracias a la reurbanización realizada por Juan Talevera Heredia dentro de las actuaciones llevadas a cabo en la zona para la Exposicion Iberoamericana de 1929.

Pero el cambio mas importante que sufre el Barrio de Santa Cruz, lo encontramos en la reurbanización llevada a cabo para  la Exposción Iberoamericana del 1929, donde calles como la Judería o Plazas como  la de Santa Cruz toman su aspecto actual tal tal y como la vemos hoy.

A lo largo de su historia, como cualquier barrio, encontramos el origen de muchas leyendas, nacimientos o fallecimientos de gente ilustre o fueron muchos los personajes históricos que vivieron en él. Uno de estos personajes fue Don Juan Tenorio, al que le sitúan en una casa de la Plaza de los Venerables, su lugar de nacimiento, o de su amada Doña Inés de Ulloa que su origen la encontramos en o la Plaza de Doña Elvira; el callejón del Agua, llamado así ya que por allí llegaba el agua hasta el Alcázar de Sevilla desde los Caños de Carmona y que en una de sus casas se hospedó el escritor inglés Whashington Irwin durante su estancia en Sevilla o la calle de Santa Teresa donde vivió y se encuentra la casa-museo del pintor Murillo. Todo ello nos hace comprobar que se trata de uno de los barrios mas antiguo de la ciudad, rico en historia y leyendas.

Aqui os dejo unas fotos para que veais todo su esplendor y belleza.

Plaza de Doña Elvira:



Calle Judería:








Callejón del Agua:







Calle Pimienta:




La Calle Susona:





La Calle Aire:



La Calle Cruces:




La Plaza de Santa Marta:



Calle Rodrigo Caro:



La Plaza de Santa Cruz:




jueves, 18 de febrero de 2016

LA GLORIETA DE GUSTAVO ADOLFO BECQUER EN EL PARQUE MARIA LUISA

Como homenaje al 180 aniversario del nacimiento de Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, quiero volver publicar esta entrada. Espero que os guste

Su biografía:

Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer y de Joaquina Bastida Vargas.

Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI por lo que tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano adoptaron Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.

Fue bautizado en la iglesia de San Lorenzo (Sevilla) parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura.  

Pronto queda huérfano primero de padre y luego de madre, se va a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, comerciante acomodada, cuya sensibilidad literaria le permitía tener una amplia biblioteca. En esta biblioteca se aficionó a la lectura.

Comenzó sus estudios de pintura, primero con Antonio Cabral Bejarano y luego con su tío Joaquín Domínguez Bécquer, el que le pronostico que "Tu no serás nunca un buen pintor, si no un mal literario". En 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia cultura de esos años.

En 1957 le apareció la tuberculosis que le llevaría a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto.

En 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules y empezó a cotejarla, pero pronto se fijó en su hermana, Julia Espin. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y fue la inspiración que le llevó a escribir sus primeras "Rimas", como "Tu pupila es azul", pero la relación no llegó a consolidarse, ya que la joven tenía grandes aspiraciones y no le gustaba la vida bohemia de Gustavo.

En 1861 se casa con Casta Esteban y Navarro, con la que tiene tres hijos.
Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad. Para recuperarse, Bécquer se trasladó con su hermano a vivir al Monasterio de Veruela (Zaragoza), situado en las faldas del Moncayo y cuyo aire puro era conocido como tratamiento para la tuberculosis.
Este antiguo monasterio cisterciense exclaustrado poseía un gran encanto romántico y fue un lugar de inspiración para ambos hermanos. Gustavo Adolfo escribió allí las cartas agrupadas después en "Desde mi celda". Y también varias de sus leyendas están ambientadas en el Moncayo. A pesar de la breve estancia (no llegó a un año), esta etapa constituye una parte fundamental de la producción artística de los hermanos Bécquer.
Tras su recuperación, ambos se marcharon a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Posiblemente a causa de un enfriamiento invernal en la primera quincena de diciembre de 1870, su ya precario estado de salud se agrava, y muere el 22 de dicho mes, coincidiendo con un eclipse total de sol.
La Glorieta dedicado en el Sevillano Parque de María Luisa.


Por iniciativa de los Hermanos Quinteros en 1909, que prácticamente costearon casi la totalidad de la obra,  hoy podemos contemplar en el interior del Parque de María Luisa, esta rinconcito, quizás el más hermoso que tiene el parque.
El monumento fue diseñado por Lorenzo Coullaut Valera, también sevillano como Bécquer y los hermanos Quinteros.

Sobre una pilastra clásica, podemos ver la estatua de medio cuerpo de Bécquer, envuelto por una capa española plegada sobre su hombre izquierdo. En la pilastra podemos ver las fechas de su nacimiento y muerte y su nombre.
Al pie de la estatua un banco de mármol circular rodea un Ciprés de Pantano, plantado probablemente en 1850 por la Infanta María Luisa Fernanda, cuando aún eran terrenos de los Duques de Montpensier.
Sobre el banco sentadas vemos a tres figuras femeninas, realizadas en mármol en una pieza, mostrándose como "el amor ilusionado", "el amor poseído" y "el amor perdido" y que representa la rima escrita por él mismo "El amor que pasa".
Además podemos ver a dos figuras de bronce, que representan el amor herido (figura yacente), y la otra es un joven cupido o amorcillo, como el amor que hiere.
La labra del monumento la realizó el taller del italiano afincado en Barcelona Federico Bechini Bagnasco y las figuras de bronce fue realizado probablemente por otro italiano  también afincado en Barcelona, Ramolo Staccioli. 

El monumento fue inaugurado el 9 de Diciembre de 1911.

Pienso que este es uno de los lugares de que nadie se debería de perder visitarlo y que yo tengo la suerte de tenerlo a un paseo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

180 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE GUSTAVO ADOLFO BECQUER

Hoy hace 180 años del nacimiento del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Sirva esta publicación como homenaje a tal efeméride. Espero que os guste

Retrato realizado por su hermano Valeriano. Se conserva en el
Museo de Bellas Artes de Sevilla

"Cuando yo tenia catorce o quince años y mi alma estaba henchida de deseos sin nombre, de pensamientos puros y de esa esperanza sin limites que es la mas apreciada joya de la juventud; cuando yo me juzgaba poeta

Cuando mi imaginación estaba llena de esas risueñas fabulas del mundo clásico, y Rioja en sus silvas a las flores, Herrera en sus tiernas elegías y todos mis cantores sevillanos, dioses penates de mi especial literatura, me hablaban del continuo Betis majestuoso, el río de las Ninfas de las Náyades y los poetas, que corre al Océano escapándose de un ánfora de cristal, coronado de espadañas y laureles.

Cuantos  días, absorto en la contemplación de mis sueños de niño, fui a sentarme en su ribera, y allí, donde los álamos me protegían con su sombra, daba rienda suelta a mis pensamientos y forjaba una de esas historias imposibles en las que hasta el esqueleto de la muerte se vestía a mis ojos con galas fascinadoras y espléndidas

Yo soñaba entonces una vida independiente y dichosa, semejante a la del pájaro, que nace para cantar y Dios le procura de comer; soñaba esa vida tranquila del poeta que irradia con suave luz de una en otra generación

soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese con mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos;
y cuando la muerte pusiera un término a mi existencia, me colocasen para dormir el sueño de oro de la inmortalidad a la orilla del Betis, al que yo habría cantado en odas magníficas, y en aquel mismo punto donde iba tantas veces a oír el suave murmullo de sus ondas.
Una piedra blanca con una cruz y mi nombre, serían todo el monumento..."
Gustavo Adolfo Bécquer



Esta cruz se encuentra en el Parque del Alamillo, fue montada en el 2013 para satisfacer los deseos de Gustavo Adolfo Bécquer en el que soñaba con el reconocimiento del pueblo sevillano hacia el, con una sencilla cruz de piedra y su nombre a la orilla del Betis. Así lo refleja en el fragmento que he reproducido de su obra CARTAS DESDE MI CELDA. 

El acto tuvo lugar coincidiendo con el centenario del traslado de sus restos mortales desde la Parroquia de San Lorenzo de Madrid,  hasta el Panteón de Sevillanos Ilustres situado en la Cripta de la Iglesia de la Anunciación, junto a los restos mortales de su hermano el pintor Valeriano Bécquer

domingo, 24 de enero de 2016

GLORIETA DE BENITO MAS Y PRAT, PARQUE DE MARIA LUISA


Este homenaje a Benito Mas y Prat, dramaturgo ecijano, fue construido por iniciativa del profesor Enrique Real Magdaleno y costeado por suscripción popular. El proyecto es del arquitecto Aníbal González y fue inaugurado el 2 de Mayo de 1924.
Su forma semicircular y está construido con ladrillos agramilado, reseguidos con dos bancos con respaldos de hierro y rematados con dos pilares de ladrillos con terminación de unos pináculos.

En dichos pilares se abren unos anaqueles para libros y en las otras caras contienen obras del pintor José García Ramos sobre escenas costumbristas sevillanas, copiadas en azulejos por Enríque Orce y realizadas por la fábrica de Ramos Rejano.





En la parte central, sobre un cuerpo mayor que el resto, preside un busto de Benito Mas y Prat labrado por Antonio Castillo Lastrucci. En ese cuerpo, bajo el busto, existe otro azulejo, obra de Enrique Orce, con los emblemas de Sevilla y Écija sostenido por dos amircillos.


EL LEGADO DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS EN SEVILLA: SANTO DOMINGO DE GUZMAN PENITENTE

Para situar el origen de la figura de Santo Domingo Penitente, nos tendremos que ir al 1605 cuando Diego González de Mendoza, encargaba a Ju...