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martes, 22 de mayo de 2018

EL LEGADO DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS EN SEVILLA: SANTO DOMINGO DE GUZMAN PENITENTE

Para situar el origen de la figura de Santo Domingo Penitente, nos tendremos que ir al 1605 cuando Diego González de Mendoza, encargaba a Juan Matínez Montañés, el retablo mayor de la iglesia del convento dominico de Santo Domingo de Portaceli. Las labores pictóricas y el dorado y estofado de las tallas correrían a cargo de Francisco Pacheco, como así especificaba el contrato. El total de la tasación fue de 1700 reales. Los trabajos finalizaron en 1609.


Tras la desaparición del convento situado en lo que actualmente sería el Colegio jesuitas de Portaceli, el retablo fue desmembrado, llegando a nuestros días solamente la talla de Santo Domingo de Guzman Penitente.

La talla se conserva en el museo de Bellas Artes de Sevilla. Tiene una altura de 1,47 m, con 0,68 m de ancho y 1,26 m de profundidad. Martínez Montañés representa al santo recogiendo las enseñanzas de Torrigiano, arrodillado, desnudo hasta la cintura, con el hábito blanco de la orden, suelto y atado en la cadera y en una mano un crucifijo y en la otra un flagelo con el que se azota la espalda.


Domingo de Guzman nace en 1170 en Caleruega, provincia de Burgos, España. Hijo de Felix Núñez de Gúzman y de Juana Garcés (llamada popularmente como Santa Juana de Aza, beatificada en 1828). Tras su periodo de formación con su preceptor, su tío el arcipreste de Gumiel de Izan, Gonzalo de Aza, contínua sus estudios en Palencia de Arte y Teología. Tras finalizar teología en 1194 es ordenado sacerdote.


En 1205 el rey Alfonso VIII le encarga que acompañe al Obispo de Osma, monseñor Diego de Acebes, como embajador extaordinario, para que concerte en la corte danesa las bodas del príncipe Felipe. Eso le lleva a viajar a Dinamarca y Roma. En estos viajes se aclaró su destino atendiendo a una vieja vocación misionera, convirtiendo a los herejes cátaros al catolicismo, a través del movimiento de predicadores. En 1215 establecería en Tolosa la primera casa masculina de la Orden de Predicadores. En 1220 consigue la Bula del Papa Honorio III para el reconicimiento de la Orden de Predicadores.



El 6 de Agosto de 1221 muere en Bolonia donde fue enterrado.

El monasterio de Santo Domingo de Porta Coeli, fuen fundao en la primera mitad del S. XV, extramuro de la ciudad, en unas casitas situadas en los terrenos llamados la Huerta del Rey y junto al palacio musulman de la Buhayra. Fue la segunda casa de dominicos fundadas en la ciudad, ya que anterior a este era el  Monasterio de San Pablo, fuando en 1420, promovido su edificación por Fray Álvaro de Córdoba.

La decadencia del monasterio sería consecuencia de la invasión francesa y el decreto de desamortización de 1835, condenando a la comunidad a la extinción y la ruina total del monasterio.


jueves, 17 de mayo de 2018

EL CASTILLO DE LA ALCANTARILLA O DE DIEGO CORRIENTES

Hoy me he ido a la provincia, para presentaros el desconocido Castillo de Alcantarilla. Este castillo se da su fama, no porque sea monumento histórico artístico, si no porque según una leyenda allí estuvo escondido Diego Corrientes Mateos, bandolero nacido en Utrera y del que después os hablo de él.



Para llegar a este ruinoso castillo, deberemos circuilar por la N-IV dirección Cádiz, pasar el poblado de Maribañez y a pocos metros tomar el desvío de la A-8030 dirección Utrera. Termino municipal al que pertenece el susodicho castillo.

Este castillo fue construido para fortificar en puente romano que salvaba al río Salado, que por cierto fue desviado su cauce. Fechado en el S. XIV, perteneció a la Orden de Alcantara y fue reconstruido en el lugar de otro de origen islámico. Durante el reinado de Alfonso XI perteneció a la ciudad de Sevilla.


Estaba formado por dos torres, uno a cada lado del puente. Una construida al noroeste del puente, con un arco por el que se accedía al puente. Esta torre, junto al arco, se mantuvo hasta el siglo XX en el que fue derribada para que pasaran vehículos de mayor volumen.


La torre que aún se conserva algo, deja ver que debió de ser de dos plantas, aunque actualmente solamente queda su planta baja y nos da idea de las dimensiones que debió tener (unos 155 m² de planta). Actuaba como aposentos para la guarnición y disponía de medios de defensa para bloquear el paso del puente.


Fue construida sobre una base de sillares labrados, reforzados en sus esquinas, el resto es de tapial a base de guijarros y restos cerámicos. En su interior se puede ver los arranques de las bovedas de ladrillos que la separaba de la segunda planta.


Pero como dije anteiormente, el castillo se conoce por el bandolero Diego Corrientes. 

Nace en Utrera el 20 de Agosto de 1757, siendo bautizado en la Iglesia del Señor Santiago ocho días después con el nombre de Diego Francisco Bernardo.

Pronto se convirtió en una leyenda popular, al repartir aquello que robaba entre los mas pobres del lugar. 

Consecuencia de su enemistad con Don Francisco de Bruma, regente de la ciudad, el rey Carlos III ordena en 1780 su captura, para ello ofrece una recompensa de cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto.

Huye a Portugal, siendo descubierto y denunciado por una mujer en un cortijo de Provenza, por lo que pronto el regente de Sevilla envía para detenerlo a cien hombres. 




Fue trasladado a Sevilla, donde fue juzgado y condenado a morir ahorcado, cosa que sucedió el 30 de Marzo de 1781. 




Y como era costumbre en la época, fue descuartizado  y su cuerpo fue repartido por los lugares donde se inventariaba sus asechorías. Su cabeza quedó en Sevilla, donde fue enterrada en la Iglesia de San Roque. Así se dió fin a las andazas de Diego Francisco Bernardo Corrientes Mateos, un bandido sin delitos de sangre.

jueves, 8 de febrero de 2018

MARTÍNEZ MONTAÑÉS Y SEVILLA: 450 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO


Juan Martínez Montañés

Juan Martínez Montañés nace en la ciudad jienense de Alcalá la Real, siendo bautizado en la Parroquia de Santo Domingo de Silos, el 16 de Marzo de 1568. Fue el único hijo varón del bordador Juan Martínez, conocido con el sobrenombre de "El Montañés" y de Marta González.

Juan Martínez Montanés en la Plaza España
En 1579 se traslada junto con su familia a Granada. Fué allí, con tan solo 12 años, donde empieza su formación escultórica en el taller de Pablo de Rojas, al que a lo largo de su vida reconocería como su maestro y del que se le puede ver la influencia en sus crucificados.


Su formación en esta ciudad fue corta ya que aunque no se tiene constancia cierta de su llegada a Sevilla, se cree que fue en 1582 cuando se traslada a la ciudad hispalense, atraído por una naciente y prometedora escuela escultórica que existía en la ciudad así como del poder económico de ésta. Empezó a trabajar en los talleres de escultura de Gaspar Núñez Delgado y Jerónimo Hernández.


 Con tan solo 20 años, en el 1588, se examinó ante el gremio de veedores de la escultura y ensamblaje, ante un tribunal integrado por Gaspar de Águila y Miguel de Adán para acreditar su formación en la escultura y el diseño de retablos. La prueba consisitió en esculpir una figura vestida y otra desnuda, realizando también el alzado de un retablo, tras lo cual fue declarado "habil y suficiente para ejercer dichos orficio y abrir tienda pública".
Sevillano ilustre del Palacio de San Telmo
Martínez Montañés tenía una clara vocación a la escultura de temas religiosos. La mayor parte de sus obras la realizó en talla de madera y policromada, imprimiendo a sus imágenes un gran realismo. Sus trabajos tienen características clasicistas y manieristas que las propiamente barrocas, aunque conforme iban evolucionando apuntaban más al realismo barroquizante. La capacitación obtenida no le permitía la policromía de sus propias obras, lo que convertiría en fundamental la vincualción con otros pintores de la época.

Fue uno de los creadores de la Escuela Sevillana de Imaginería, siendo tal su perfección en las tallas, que en Sevilla fue conocido como "El Dios de la madera".


Juan Martínez Montañés, quizás sea uno de los personajes mas queridos de la historia de Sevilla, como podemos ver en las representaciones escultóricas que de él existen en la ciudad y como del cariño que el pueblo sevillano expresa en sus obras desde que salieron de sus manos hasta nuestros días.


Monumento a la Inmaculada
Así pues nos lo encontramos apostado sobre la balaustrada de la puerta de coches del Palacio de San Telmo sito en la calle Palos de la Frontera. Esta obra, junto a otros once ilustres sevillanos, fue realizado por  Antonio Susillo bajo el encargo de los Duques de Montpensier. Pero un gran gazapo se produjo cuando se realizó esta escultura, ya que vemos a Martínez Montañés portando en una de sus manos la cabeza y en la otra sujetando el torso del Gran Poder, que por entonces era atribuido a su obra y no a Juan de Mesa como se descubrió mas adelante.

Una segunda muestra lo vemos en los medallones que se encuentran entre los arcos de la Plaza de España. El monumento que diseñara el sevillano Aníbal González para la exposición de 1929 también lo recuerda y lo eleva a convertirse en uno los 52 españoles ilustres de la historia. 


En una tercera ocasión podemos verlo en el monumento a la Inmaculada. Este monumento está en la Plaza del Triunfo, entre el Alcazar y la Catedral, fue realizado por José Espiau Muñoz, la parte arquitectónica y Lorenzo Coullaut Valera las escultórica. En este monumento volvemos a recordar a Martínez Montañés, junto a otros tres personajes del S-XVII y que destacaron por su afán concepcionista. Aquí lo vemos portando en su mano derecha un martillo y en la izquierda una gubia.


Martínez Montañés y "La Cieguecita"
Pero en esta tres ocasiones se encuentra formando parte de un monumento, junto a otros personajes destacados de la vida sevillana. De forma individual lo vemos homenajeado en la Plaza del Salvador. Fue obra del escultor sevillano Agustín Sánchez Cid en el 1924. La escultura fundida en bronce, vemos a Martínez Montañés sentado, como si esperara llegar el jueves santo para ver pasar por allí a su obra cumbre "Nuestro Padre Jesús de Pasión" y portando en una de sus manos la figura de "La Cieguecita", una de sus obras mas reprensentativas.  Todo el conjunto descansa sobre un pedestal de mármol cuadrandgular chaflanado en sus esquinas, de las que sobresalen en relieves unos ángeles y en cada uno de sus lados unas placas de celosias de bronce. La obra fue realizada bajo petición popular por vecinos del barrio de San Lorenzo y encabezado por el entonces periodista Enrique Garro.


Permaneció, en Sevilla el resto de su vida, donde desarrolló su obra, salvo un corto periodo de tiempo en 1635 en el que permaneció en Madrid. Fue llamado por Felipe IV para la realización de un busto, que junto a un cuadro de Velázquez, sirvieran como modelo a Prietto Tacca para la estatua ecuestre que fundiera en bronce y que podemos ver en la Plaza de Oriente de Madrid.

Son cuatro las etapas en la vida del artísta, bien reflejado en sus obras. 


Una primera etapa sería su etapa formativa, en la que encontramos su primera obra firmada y conservada, San Cristobal (1597). Esta escultura se encuentra en la Iglesia Colegiada del Salvador de Sevilla. 


Grabado del túmulo funerario en honor a Felipe II tras su fallecimiento

También participa en el Túmulo funerario en honor a  Felipe II  por su fallecimiento, con la realización de diversas figuras. Este monumento estuvo junto a la catedral (1598). No se conservan las figuras realizadas por el maestro para este monumento, pero según la descripción, las más importantes eran las que representaban a Sevilla y a la lealtad, de más de cuatro metros de altura.

De 1603-1604 data el Cristo de la Clemencia o de los Cálices, encargo de Vázquez de Leca, canónigo de la Catedral de Sevilla. 

Cristo de la Clemencia o también llamado de los Cálices. Catedral de Sevilla
De 1605 al 1620 podemos clasificar una nueva etapa en su producción artística, la llamada etapa Magistral. Es de esta etapa Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Aunque no está documentado, se cree que esta gran creación data del 1615. Esta talla creada para la Hermandad radicada en el convento de la Merced de Sevilla, creará un modelo de la nueva iconografía del Nazareno formada tras el concilio de Trento.

También de esta etapa podemos clasificar el retablo para San Isidoro del Campo, finalizado en 1614, año en el que fallece su esposa Ana Villegas. Un año después se casa con Catalina de Salcedo, con la que tiene siete hijos.


Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Iglesia del Divino Salvador
Una tercera etapa, como así lo clasifica Hernández Díaz, es el llamado decenio crítico del maestro, comenzará a partir de 1620. Años que coincide con la muerte de su hermana y de varios de sus colaboradores y amigos mas directos, como Juan de Oviedo y Juan de Mesa. También fueron años que se vio envueltos en algunos pleitos profesionales; problemas en al contratación del retablo mayor del monasterio de San Clemente, la eternización de la tasación y ejecución del retablo de San Lorenzo, o el pleito que mantuvo con Francisco Pacheco al atreverse tasar la policromía del retablo mayor de Santa Clara. 

A pesar de todo fue una etapa bastante productiva, en la que realiza los retablos de Santa Clara y de los Santos Juanes del convento agustinas de San Leandro de Sevilla. Los años finales de esta etapa y encargado por doña Jerónima de Zamudio, realiza el retablo de la capilla de alabrastros y donde logrará crear la iconografía definitiva de la Inmaculada Cocepción, la popular "Cieguecita"


Cristo de los Desamparados. Iglesia conventual del Santo Angel
Una cuarta etapa fue su epoca barroca, a partir de 1630. Montañés ya sobrepasaba los sesenta años, que para la época había que entenderla como anciano, aunque para el maestro no limitó su capacidad creadora y su vitalidad artística, aunque sí se puede ver una mayor intervención de sus colaboradores.

En 1635, fruto de su fama internacional, cotizado y respetado, Martínez Montañés viaja a Madrid llamado por el rey Felipe IV, para modelar un busto de barro. Junto al retrato que hiciera el Velázquez al monarca, le sirviera como modelo al italiano Pietro Tacca para que realizara una estatua ecuestre.


Ya en los últimos años de su carrera, participa en obras tales como el retablo del convento de Santa Paula, en Sevilla, donde compartió las trazas con Alonso Cano y  Felipe de Ribas.


Tenía 81 años, cuando muere tras contraer la peste. Aunque su familia disponía de sepultura en el convento dominicos de San Pablo. Su viuda, atendiendo a su deseo, manifestó que "... por haber muerto el años 1649, en el rigor de la peste, el susodicho me pidió que fuese sepultado, como está, en la iglesia parroquial de la Magdalena de esta ciudad..."

En la Plaza de la Magdalena aparece una lápida con el siguiente grabado:





JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS
YACE SEPULTADO EN ESTA PLAZA
ANTIGUA IGLESIA PARROQUIAL
DE SANTA MARÍA MAGDALENA
Y TUVO EL TALLER DE SUS FAMOSAS ESCULTURAS
EN CASA CERCA A DICHO TEMPLO
LA ACADEMIA SEVILLA DE BELLAS ARTES SANTA ISABEL DE HUNGRIA
DEDICÓ ESTE HOMENAJE A LA MEMORIA DEL INSIGNE IMAGINERO
EN EL AÑO DEL SEÑOR DEL 1957




jueves, 8 de diciembre de 2016

LA TUMBA DE COLON

Colón fallece en Valladolid el 20 de Mayo de 1506. Su muerte le pilla allí, ya que seguía a la Corte itinerante de Fernando el Católico. Su funeral se celebró en la Iglesia de la Antigua de Valladolíd y sus restos fueron depositados en el convento de San Francisco.

Su hijo Diego mandó a trasladar los restos  al Monasterio de Santa María de las Cuevas, de Sevilla, también conocido como El Monasterio de la Cartuja. Juan Antonio Colón, primo y mayordomo de Cristobal, se encarga del traslado, entregado a la comunidad de cartuja de Sevilla el 11 de Abril de 1509.

Está documentado que los restos de Cristobal Colón viajaron a Santo Domingo, República Dominicana. Un primer testimonio lo encontramos a Fray Bartolomé de las Cassas, en su obra Historia de las Indias en el año 1561. También constata el traslado a Santo Domingo Diego Ortiz de Zúñiga en su obra Anales. 

Una primera hipotesis de la fecha de su traslado se barajó allá por el 1536, dada por el historiador del S. XIX Antonio López Prieto en la que narra como fue llevado en Carabela a Santo Domingo. Con esta fecha coincide un documento del monasterio en la que testifica que se hae entrega de los restos para su traslado. En este caso la palabra entrega no es sinonimo de salida, ya que se tiene prueba de que esta no se produjera hasta años después.




Aunque no esta documentada con exactitud la fecha exacta que ocurriera, dos son las pruebas que hace pensar que fuera a posteriori del año 1536. Primera que la Catedral de Santo Domingo se terminara su construcción en 1540 y la segunda la Cedulas Reales de Carlos V fechadas en 1537, 1539 y 1540 donde se autorizaba a enterrar en la Catedral los restos de Cristobal Colón y su hijo Diego. El reclamo para tal acción la reliza Doña María de Toledo, viuda de Diego de Colón, como virreina, prima de Fernando el Católico, sobrina de del duque de Alba, hija del comendador mayor de León y benefactora de la Catedral.

Se da como fecha probable de su llegada a Santo Domingo, el 9 de Septiembre de 1544, puesto que es la fecha cuando llega una flota desde Sanlúcar de Barrameda, donde viajaba la virreina, Doña María de Toledo con los restos de su esposo Diego de Colón que falleciera en la Puebla de Montalbán (Toledo), un 23 de Febrero de 1526

Como podemos comprobar no está constatado la fecha exacta de su traslado, pero sí que viajara a Santo Domingo y permaneciera allí hasta su nuevo traslado a la Habana en 1795.

Después de varios años de guerra con Francia, la llamada guerra de Convención, de Rosellón o de los Pirineos, donde Carlos IV salió mal parado, con la ocupación por las tropas Francesas de territorios del norte de Cataluña y País Vasco, el 22 de Julio de 1795 se firma el tratado de Basilea para la Paz. Con este tratado se liberaba los territorios ocupados en suelo de la península a cambio de la cesión a Francia de los territorios de la Isla de la Española.

Estos hechos ocurren siendo Fray Fernando Portillo y Torres arzobispo de Santo Domingo. Se prepara la isla para la entrega a los franceses y Fray Fernando Portillo considera como una de las tareas mas importantes, el traslado de los restos de Cristobal Colón a la Habana.

Los restos mortales fueron trasladado, llegando a la Habana el 5 de Enero de 1796, donde se le hace entrega a D. Felipe de Trespalacios, obispo de la Habana, quedando depositado en la Caledral.



Tras la independencia de Cuba en 1898, los restos mortales de Cristobal Colón sufriría un nuevo traslado. Con ello se abrió un nuevo debate de donde debería ser llevados, proponiéndose como posibles destinos la Rábida en Huelva, junto al sepulcro de los Reyes Católicos en Granada, en la Mezquita de Córdoba o en el Panteón de los Marinos Ilustres en San Fernando, Cádiz. Fue el descendiente de Colón, el duque de Veragua, quién al final decide que los restos de Colón debería reposar en la Catedral de Sevilla, en el sepulcro que Arturo Mélida realizó para albergar los restos y que en un principio permaneció en la Habana, trasladándose a Sevilla junto a los restos.

 El sepulcro está formado en su base por un plinto de mármol sobre los que se apoyan cuatros heraldos, en representación de los cuatros reinos existentes, el reino de Castilla, León, Aragón y Navarra que sujetan el féretro destinado a guardar los restos de Colón.

En el 2002 la Universidad de Granada y tutelado por el genetista D. José Antonio Lorente Acosta, contastó que los restos que se encuentran en la Catedral de Sevilla son de Cristobal Colón. El estudio lo realiza obteniendo ADN de los restos y comparándolos con el de su hermano e hijo.

domingo, 29 de mayo de 2016

SAN FERNANDO, EL REY SANTO


Hoy día de su onomástica, quiero dedicarle esta publicación a San Fernando, patrón de Sevilla y amplío felicitando a todos los Fernando que la lean




Nace en Peleas de Arriba, provincia de Zamora, no se sabe con certeza la fecha y muere en Sevilla el 30 de Mayo de 1252.

Fue rey de Castilla, entre los años 1217 y 1252 y de León entre 1230 y 1252. Hijo de doña Berenguela, reina de Castilla y de Alfonso IX, rey de León, unificó para siempre ambos reinos que había quedado divido por Alfonso VII a repartir, tras su muerte, entre sus dos hijos.






Durante su reinado reconquistó los reinos de Jaén, Córdoba, el reino de Sevilla y de Extremadura, obligando a los musulmanes a retroceder. Cuando cede al trono en 1217, apenas tenía su reino una extensión de 150.000 kms cuadrados, en 1230 al heredar León se le añade 100.000 kms. cuadrados más y con los nuevos terrenos reconquistados, al finalizar su reinado en 1252 contaba con 120.000 kms. cuadrados más.

La primera idea de un monumento para el Santo Rey partió del alcalde D. Francisco Javier Cavestany en 1848, cuando aún se estaba construyendo la plaza en el solar de la recién recién derribada casa Grande Franciscana. La idea no llegó a nada.

Se retoma la idea unos años después, en 1861, con el apoyo de la reina Isabel II. Aunque en un principio la homenajeada era ella, ésta reclinó a tal y propuso que figurara el rey Santo, al fin de cuenta era el patrón de la ciudad. Diversos cambios de opinión y de circunstancias administrativas no hacen que la obra empiece hasta el 27 de Marzo de 1877, en el que Alfonso XII pone la primera piedra. La obra se terminó el 15 de Agosto de 1924.

Para el acto inaugural, se realizó una salida procesional extraordinaria de la Virgen de los Reyes hasta los pie del monumento.

En su construcción participaron artistas y profesionales de alto nivel del momento. El pedestal y la idea del monumento fueron de Juan Talavera Heredia. A los lados del Pedestal, flaquean cuatro personajes que le acompañaron en la reconquista a Sevilla:  Su hijo Alfonso X, obra de Enrique Pérez Comendador; el caballero Garci Pérez de Vargas lo realizó Joaquín Sánchez Cid; el almirante Ramón de Bonifaz es obra de José Lafita Cid y el obispo Don Remondo de Alfonso López Rodríguez. La figura ecuestre de Fernando III es obra de Joaquín Bilbao Martínez. 






Alfonso X, el sabio. Hijo de Fernando III







Almirante Ramón de Bonifaz







Obispo Don Remondo







Garci Pérez de Vargas

miércoles, 9 de marzo de 2016

DOMINGO MARTINEZ Y EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA

Domingo Martínez, nace en Sevilla en 1688 y muere también en Sevilla en 1749. Fue pintor barroco español,  uno de los mas destacado de la primera mitad del Siglo XVIII de la escuela sevillana.

Fue alumno de Lucas Valdés, hijo de Valdés Leal. En 1714 se casó con Mariana de Espinosa con quien tuvo cinco hijos. Bien considerado dentro de la esfera local, como prueba de ello recibió encargos del arzobispado de Sevilla para realizar diferentes pinturas destianadas a la Catedral de Sevilla y a la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Umbrete.

La estancia de la corte de Felipe V  en Sevilla durante el periodo 1729-1733, le permitió entrar en contactó con los pintores franceses que estaban al servicio de la misma, como Jean Ranc y Louis-Michel van Loo. Esta influencia de la pintura francesa está presente en su obra, aunque su estilo es heredero directo del de Bartolomé Esteban Murillo. Fue el mismo Jean Ranc quien lo propuso a Felipe V como pintor de la corte, cuando esta se trasladó de nuevo a Madrid. Sin embargo, Domingo Martínez no aceptó el ofrecimiento y permaneció en Sevilla.

Entre sus discípulos se encuentran Andrés de Rubira, Pedro Tortolero y Juan de Espinal, quien se casó en 1724 con su hija Juana Martínez y heredó el taller familiar, convirtiéndose en cierto sentido en su continuador.

Entre sus obras destacamos:

- Conjunto decorativo de la iglesia del Colegio de San Telmo (1724), actual Palacio de San Telmo (Sevilla). Incluye diferentes obras relacionadas con la vida y la infancia de Cristo y su relación con el mar, como ''Jesús discutiendo con los doctores del Templo'', ''La Entrada de Cristo en Jerusalén'', ''Cristo bendiciendo a los niños'', ''La pesca milagrosa'' y ''Cristo calmando la tempestad''. También pinturas murales que decoran el ábside con el tema de ''La Virgen como protectora de los navegantes''.

- Cuadros para iglesia del Convento de Santa Paula de Sevilla (1730). Se trata de dos obras de grandes dimensiones: ''La partida de Santa Paula a Oriente'' y ''La muerte de Santa Paula''. Se encuentran a ambos lados del presbiterio de esta iglesia, donde fueron reintegrados en septiembre del 2008, tras un proceso de restauración que se prolongó durante dos años

- Conjunto de 32 pinturas para el retablo mayor de la  iglesia del Buen Suceso de Sevilla (1733).

- ''Inmaculada'' en la Iglesia de San Lesmes Abad (Burgos) (1733).

- Conjunto de pinturas para la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Consolación|iglesia de Umbrete (1735). Entre ellas destaca una representación de Santa Bárbara. 

- Lienzos para la capilla de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla (1738).

- Retrato del Azobispo don Luis de Salcedo y Azcona en el Palacio Arzobispal de Sevilla (1739).

- ''Apoteosis de la Inmaculada'' expuesta en el  Museo de Bellas Artes de Sevilla (1740).

- Decoración  al temple de la capilla dedicada a la Virgen de la Antigua en la Iglesia de Santa Ana de Sevilla (1740).

- Decoración al temple de la iglesia de la Merced, actual Museo de Bellas Artes de Sevilla (1745).

- Pinturas murales de la iglesia de San Luis de los Franceses de Sevilla, realizadas alrededor de 1747.

- Lienzo de la ''Divina Pastora de las Almas'' (1747), en el Convento de Capuchinos de Sevilla.

- Conjunto de ocho lienzos realizados alrededor de 1748 para representar la gran mascarada celebrada en Sevilla en junio de 1747, con motivo de la subida al trono de España de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza. Esta cabalgata, en la que participaron ocho grandes carrozas profusamente adornadas, acompañadas por numerosas comparsas, fue patrocinada por la Real Fábrica de Tabacos

Carro del Pregón de la Mascara

Carro de la Común Alegría
Carro del Fuego

Carro del Agua

Carro del Aire

Carro de la Tierra

Carro del Parnaso
Carro de Victor y de Parnaso




jueves, 18 de febrero de 2016

LA GLORIETA DE GUSTAVO ADOLFO BECQUER EN EL PARQUE MARIA LUISA

Como homenaje al 180 aniversario del nacimiento de Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, quiero volver publicar esta entrada. Espero que os guste

Su biografía:

Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer y de Joaquina Bastida Vargas.

Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI por lo que tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano adoptaron Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.

Fue bautizado en la iglesia de San Lorenzo (Sevilla) parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura.  

Pronto queda huérfano primero de padre y luego de madre, se va a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, comerciante acomodada, cuya sensibilidad literaria le permitía tener una amplia biblioteca. En esta biblioteca se aficionó a la lectura.

Comenzó sus estudios de pintura, primero con Antonio Cabral Bejarano y luego con su tío Joaquín Domínguez Bécquer, el que le pronostico que "Tu no serás nunca un buen pintor, si no un mal literario". En 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia cultura de esos años.

En 1957 le apareció la tuberculosis que le llevaría a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto.

En 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules y empezó a cotejarla, pero pronto se fijó en su hermana, Julia Espin. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y fue la inspiración que le llevó a escribir sus primeras "Rimas", como "Tu pupila es azul", pero la relación no llegó a consolidarse, ya que la joven tenía grandes aspiraciones y no le gustaba la vida bohemia de Gustavo.

En 1861 se casa con Casta Esteban y Navarro, con la que tiene tres hijos.
Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad. Para recuperarse, Bécquer se trasladó con su hermano a vivir al Monasterio de Veruela (Zaragoza), situado en las faldas del Moncayo y cuyo aire puro era conocido como tratamiento para la tuberculosis.
Este antiguo monasterio cisterciense exclaustrado poseía un gran encanto romántico y fue un lugar de inspiración para ambos hermanos. Gustavo Adolfo escribió allí las cartas agrupadas después en "Desde mi celda". Y también varias de sus leyendas están ambientadas en el Moncayo. A pesar de la breve estancia (no llegó a un año), esta etapa constituye una parte fundamental de la producción artística de los hermanos Bécquer.
Tras su recuperación, ambos se marcharon a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Posiblemente a causa de un enfriamiento invernal en la primera quincena de diciembre de 1870, su ya precario estado de salud se agrava, y muere el 22 de dicho mes, coincidiendo con un eclipse total de sol.
La Glorieta dedicado en el Sevillano Parque de María Luisa.


Por iniciativa de los Hermanos Quinteros en 1909, que prácticamente costearon casi la totalidad de la obra,  hoy podemos contemplar en el interior del Parque de María Luisa, esta rinconcito, quizás el más hermoso que tiene el parque.
El monumento fue diseñado por Lorenzo Coullaut Valera, también sevillano como Bécquer y los hermanos Quinteros.

Sobre una pilastra clásica, podemos ver la estatua de medio cuerpo de Bécquer, envuelto por una capa española plegada sobre su hombre izquierdo. En la pilastra podemos ver las fechas de su nacimiento y muerte y su nombre.
Al pie de la estatua un banco de mármol circular rodea un Ciprés de Pantano, plantado probablemente en 1850 por la Infanta María Luisa Fernanda, cuando aún eran terrenos de los Duques de Montpensier.
Sobre el banco sentadas vemos a tres figuras femeninas, realizadas en mármol en una pieza, mostrándose como "el amor ilusionado", "el amor poseído" y "el amor perdido" y que representa la rima escrita por él mismo "El amor que pasa".
Además podemos ver a dos figuras de bronce, que representan el amor herido (figura yacente), y la otra es un joven cupido o amorcillo, como el amor que hiere.
La labra del monumento la realizó el taller del italiano afincado en Barcelona Federico Bechini Bagnasco y las figuras de bronce fue realizado probablemente por otro italiano  también afincado en Barcelona, Ramolo Staccioli. 

El monumento fue inaugurado el 9 de Diciembre de 1911.

Pienso que este es uno de los lugares de que nadie se debería de perder visitarlo y que yo tengo la suerte de tenerlo a un paseo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

VALDES LEAL EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA

Juan Valdés Leal, nace en Sevilla en el 1622 y muere también en Sevilla en el 1690. En 1647 se traslada a Córdoba, donde se define su estilo influenciado por el naturalismo, imperante en la escuela sevillana y por el pintor Antonio del Castilla, que domina el panorama pictórico.

Sus primeras obras conocidas son importantes conjuntos como la serie del Convento de Santa Clara de Carmona (1652-1653) o el retablo del convento del Carmen de Córdoba (1655-1658)

En 1657 se  establece definitivamente en Sevilla, integrándose en el ambiente artístico de la ciudad, llegando incluso a fundar en 1660, junto con Murillo y Herrera el Joven la Academia de Pintura en la que llegaría a ser su Presidente.

La década de 1660-1670 alcanzaría su mayor plenitud artística y de importantes encargos individuales como de grandes conjuntos, tales como la serie dedicada a la vida de San Jerónimo para el convento de Buenavista (1657) o la serie dedicada a San Ignacio (1660-64), de la también sevillana Casa Profesa de la Compañía de Jesús.

En 1672 recibe el encargo de su amigo, Miguel de Mañara para el Hospital de la Caridad.
Su obra en el museo de Bellas Artes de Sevilla:
Título: La Asunción de la Virgen


Este cuadro, de estilo barroco, muestra la ascensión de la Virgen en un trono de nube, transportado por unos ángeles. Data de 1670-1672 y fue realizado para el antiguo convento de San Agustín en Sevilla.


Título: El milagro de las abejas


En este cuadro se representa el milagro ocurrido durante la infancia de San Ambrosio, cuando un enjambre de abejas entra en su habitación, revoloteando alrededor de su cuna, sin que ninguna llegue a picarle. Este cuadro fue realizado en 1673 y perteneció a una serie de siete obras que se realizaron para el oratorio bajo, que existía en el Palacio Arzobispal. También es de estilo Barroco.

Título: La Virgen con San Juan y las Marias camino del Calvario


Este cuadro pertenece a una serie donde trata el tema de Pasión. En él vemos en un primer plano encabezando la expedición, a San Juan Apóstol, con la mano derecha señalando a la Virgen el lugar donde agoniza Jesucristo. En un segundo plano vemos a María la de Santiago, María Magdalena y María Salomé. De estilo barroco, está fechado hacia el 1657-1659.


Título: San José con el niño Jesús


En este cuadro vemos a San José como un hombre joven al que sostiene al Niño Jesús que está subido en una roca. Este a su vez parece que sujeta una cruz con tres clavos, en el que en realidad es sujeto por dos ángeles. Eso y que va vestido de morado, es premonitorio de su futura pasión. También de estilo Barroco y datado en el 1675

Título: San Francisco recibiendo la redoma sagrada


En esta obra vemos a San Francisco interrumpido en su meditación, por un ángel que le ofrece una redoma o jarra transparente con agua bendita. Según los biógrafos del Santo, este acontecimiento sucedió en el convento de Vivalvi. De estilo barroco fue realizado en el 1665


Título: Jesús disputando con los doctores del Templo


La escena recoge un pasaje del Evangelio de San Lucas, en el cual en uno de los viajes anuales que realizaba la Sagrada Familia a Jerusalem para vivir la pascua Judía, Jesús fue encontrado en el templo tres días después de perderse. Fechado en el 1661.

Título: Fray Alonso Fernández Pecha



En este lienzo pintado al óleo, vemos al fraile de cuerpo entero y girado hacia la izquierda, leyendo un libro que sostiene entre sus manos. Este cuadro perteneció a la serie que realizó para el Monasterio de San Jerónimo de Buenavista y lo realizó entre 1656-1657.


Título: Fray Juan de Ledesma


Según la leyenda Fray Juan de Ledesma libró a su ciudad de la presencia de un terrible dragón que devoraba a las personas y animales. Pues en este lienzo vemos como Valdés Leal plasma el momento de la lucha entre el fraile y el dragón, símbolo de la lucha humana contra satanás. También perteneció a la serie de obras que realizó para el convento de San Jerónimo de Buenavista, datado entre 1656-1657.


Título: La Flagelación de San Jerónimo



Este lienzo también pertenece a la serie que Valdés Leal realiza para el convento de San Jerónimo de Buenavista. La escena describe de como los ángeles castigan a San Jerónimo por haber leído los textos de Cicerón. De estilo Barroco y fechado en 1657


Título: Fray Pedro de Cabañuelas


En este lienzo vemos al fraile de cuerpo completo oficiando la misa. Este cuadro representa el milagro en el que ante la incredulidad del religioso por la veracidad del misterio de la encarnación de Dios en la Eucaristía, representa el momento en el que una nube elevó el cáliz y lo descendió goteando sangre. De estilo Barroco y fue realizada por el 1656-1657. También perteneció a la serie del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista.


Título: Fray Fernando de Talavera


En este lienzo vemos al fraile en un pórtico abierto con una gran columna y cerrado en su parte superior por una espesa cortina. De estilo barroco procede también del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista. Datado en 1656-1657



Título: La Inmaculada


En este lienzo vemos a la Virgen elevada por una corte de Querubines, todo inundado por un gran foco que simboliza la luz divina. La misma joven que hace de modelo para la Asunción se presta en esta ocasión. Este cuadro fue realizado para el retablo de la iglesia del desaparecido convento de San Agustín, en 1665.

  Título: Fray Pedro Fernández de Pecha

En este lienzo vemos al fraile de cuerpo completo, portando entre sus manos la maqueta del convento y sobre su cabeza el Espíritu Santo representado en paloma. A la derecha en un segundo plano vemos recreado el momento en el que Gregorio XI otorga a Fray Pedro la aprobación de la orden Jerónima. De estilo barroco, también perteneció a la serie que se pintó para el convento de San Jerónimo de Buenavista allá por el 1556-1557. 

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