miércoles, 19 de agosto de 2015

EL PANTEÓN DE SEVILLANOS ILUSTRES

El Panteón de los Sevillanos Ilustres se encuentra en la Cripta de la Iglesia de la Anunciación. Tiene planta en forma de Cruz Latina con bóveda de cañón recubierta de mármoles.
 
En este panteón se encuentran los restos de los sevillanos más significativos, tales como Arias Montano (Humanista), Valeriano Bécquer (Pintor), Fernán Caballero y Mateos Gagos (Escritores), Alberto Lista (Ilustrado) o Gustavo Adolfo Bécquer (Poeta).
 
La entrada al Panteón de Sevillanos Ilustres se hace a través de la Facultad de Bellas Artes que se encuentra aledaño a este templo




 
 

 


martes, 18 de agosto de 2015

RETABLO CERÁMICO


Este bonito retablo se encuentra en la portería de entrada del Convento de los Padres Capuchinos de Sevilla, sito en la Ronda de Capuchinos nº 1.
 
En ella podemos ver a San Leandro, La Adoración de los Reyes Magos y a San Sebastián. Fue pintada por José Gestoso y Pérez en 1897.




Situado en la calle Rioja, nº 1, este panel de azulejos nos presenta a Mercurio, dios del comercio y mensajero divino, haciendo un ofrecimiento a una diosa, probablemente Abundantia. En la parte superior figura el emblema de la ciudad de Sevilla, el NO-8-DO.

El edificio albergó en su planta baja una de las sucursales de la zapatería "La Ciudad del Betis".

Fue pintado por José Recio del Rivero en 1915.




 

 
 

domingo, 16 de agosto de 2015

BARTOLOME ESTABAN MURILLO, MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA


Bartolomé Estaban Murillo nació en Sevilla el 31 de Diciembre de 1617. El 1 de Enero de 1618 fue bautizado en la Parroquia de la Magdalena, como el menor de los catorce hijos de Gaspar Esteban (barbero cirujano) y Marta Pérez. Con nueve años muere su padre y a los pocos menos de seis meses lo hace su madre, por lo que pasa a vivir con su hermana Ana y su marido, el cirujano Juan Agustín Lagares, pasando a se su tutor. A los catorce años pasa a pertenecer a la escuela de Juan del Castillo.


 


De 1638 data el primer cuadro del que se poseen noticias "La Vision de Fray Lauterio". Al año siguiente pinta La Virgen del Rosario, del Palacio Arzobispal de Sevilla. En 1644 se hace cargo de una serie de pinturas en el Claustro Chico del Monasterio de San Francisco. El conjunto comprende once telas de tamaño natural, entre la que se destaca un San Francisco en Éxtasis, San Felipe, La muerte de Santa Clara y San Gil delante del Papa, además de los cinco episodios de la Vida de San Diego de Alcalá.

En el año 1660 fundó y presidió la Academia de Dibujo de Sevilla. Destacó en la interpretación del niños marginados, como por ejemplo en el Niño pordiosero (1645, Museo del Louvre). Desde 1671 hasta 1674 trabajó en las pinturas de la Iglesia de la Caridad de Sevilla, hoy en varios museos de San Petersburgo, Madrid y Londres. Se considera que ha sido el que mejor ha definido el tema de la Inmaculada Concepción, del que nos ofrece numerosas versiones. Sus pinturas de santos, corresponden al realismo en el arte de siglo XVII.

Bartolomé Estaban Murillo muere el 3 de Abril de 1682, a consecuencia de un golpe sufrido al caer de un andamio mientras pintaba Los Desposorios de Santa Catalina, del retablo mayor de los Capuchinos de Cádiz
 
 
Algunas de sus obras expuesta en el museo de Bellas Artes de Sevilla

La Inmaculada del Coro "La Niña"
 Inspirada en una joven doncella, nos la presenta centrando el lienzo con la media luna a los pies, el cuerpo levemente girado, el manto que la rodea con sus extremos flotantes, las manos cruzadas sobre el corazón; la cabeza girada suavemente hacia la izquierda y la mirada en alto.
 
Toda ella apoya sobre una nube, en la que se acumula un torbellino de ángeles, portando alguno de ellos, los símbolos de las Letanías que aluden a lo terrenal: rosas, palmas, espejo, azucenas.
 
En el extremo superior derecho otro grupo de angelitos revolotean entre paños vaporosos y a la izquierda algunas cabezas de angelitos.

Data del 1668-1669 y esta obra fue encargada para el Convento de los Capuchinos
 
 
San Francisco abrazando a Cristo Crucificado

En esta obra, Murillo nos muestra al Crucificado que, con gran dulzura y belleza en el rostro, desclava su brazo derecho de la cruz para apoyar la mano iniciando el abrazo, en la espalda del santo franciscano que, de pie bajo Él, apoyando su pierna sobe un globo terráqueo y con el rostro invadido por el misticismo, abraza así mismo al crucificado.

Este cuadro data de 1668-1669 y fue encargado para el Convento de los Capuchinos


La Inmaculada con el Padre Eterno



En este cuadro se presenta una Inmaculada de rostro joven en el centro del lienzo, con una media luna a sus pies, una pierna ligeramente doblada que provoca una curvatura de su cuerpo, las manos sobre el pecho y la mirada dirigida a las alturas. Toda ella rodeada de nubes en las que aparecen diversos grupos de angelitos que contemplan al personaje central de la obra, y que destacan por las transparencias y la amplia diversidad de posturas y actividades.
 
En el ángulo inferior derecho aparece un dragón que abraza al mundo como símbolo del pecado original que aprisiona a la humanidad y sobre el que se encuentra triunfadora, a plena luz, la Virgen María
 
La parte superior alberga al Padre Eterno medio abocetado entre celajes, con los brazos abiertos como protegiéndola contra el pecado original.
 
Data del 1668-69 y también fue encargada para el Convento de los Capuchinos
 
La Anunciación
 
Escena que representa la Anunciación del ángel a la Virgen María.
 
Data del 1668 y fue encargada para el Convento de los Capuchinos de Sevilla


 
San José y el Niño

Este cuadro data de 1665-1666 y fue encargado para el Convento de los Capuchinos de Sevilla. En el se representa al niño Jesús y a San José de cuerpo entero y tamaño natural.
PIEDAD

Esta obra representa a Cristo muerto, con su cuerpo reposando sobre un blanco sudario y la cabeza apoyada sobre la Virgen.
 
Data 1668-1669 y proviene del Convento de los Capuchinos de Sevilla
ADORACIÓN DE LOS PASTORES

Este cuadro fue expuesto por primera vez en el convento de los Capuchinos de Sevilla y data de 1668-1669. En el vemos la escena de la adoración de los Pastores al niño Jesús.

San Antonio con el Niño

Aparecen en la escena las dos figuras representadas a tamaño natural, de cuerpo entero la del Niño y de medio cuerpo prorrogado hasta las rodillas la de San Antonio.
 
Data del 1665-66 y también fue encargada para el Convento de los Capuchinos de Sevilla.



Este cuadro representa a La Inmaculada Concepción y es conocida como La Colosal. Fue pintada en el año 1650 para el antiguo convento de San Francisco de Sevilla.



Esta popular representación de La Virgen con el Niño pertenece a la serie que realizó Murillo para la iglesia de Capuchinos de Sevilla. Es conocida como La Virgen de la servilleta gracias a una leyenda originada a comienzos del siglo XIX según la cual Murillo pintó en una servilleta la popular imagen para el hermano lego encargado del refectorio del convento. Esta obra fue realizada en 1666.


La pintura pertenece a la serie realizada para la iglesia del Convento de Capuchinos de Sevilla, donde se situaba en el retablo mayor. Santas Justa y Rufina, prototipos de belleza popular sevillana, es una de las pinturas más famosas del pintor. Las santas aparecen representadas con las palmas de los mártires y las vasijas de barro alusivas a su condición de vendedoras de cerámica. En sus manos sostienen la torre de la Catedral de Sevilla, La Giralda, pues según la tradición evitaron su desplome en el terremoto de 1504.





































 

sábado, 15 de agosto de 2015

LAS CRUCES DE LA CALLE CRUCES

En este blog hemos visto cruces que hacían de humilladero, donde a la entrada de la ciudad, el viajero se reclinaba ante ella. Cruces que presidían  plazas de la ciudad ya que hacían de cementerios improvisados ante la peste que asoló a Sevilla en 1649 o cruces conmemorativa algún acto de fe, como la Cruz de la Inquisición. Pero la que os traigo en esta ocasión es como mínimo curioso.

 
 
 
La calle Cruces es una calle del Barrio de Santa Cruz que empieza en la calle Ximenez de Enciso y termina en la calle Doncellas.
 
Al principio de la calle, existe una fachada con dos cruces de madera de color verde empotradas en la pared. Estas cruces estuvieron en esta fachada desde el S XV hasta 1868 en el que el ayuntamiento de Sevilla ordenó desmontarla y fueron llevadas en procesión hasta el hospicio de los Venerables. En 1955 y tras unas reformas en la fachada de la vivienda se redescubrieron las incrustaciones de las cruces y fueron montadas de nuevo en la fachada. José Sebastián Bandarán, presidente eclesiástico de los Venerables, hizo entrega de las cruces para el montaje en su lugar original.

 
Pero lo curioso fue para lo que sirvió en su día. En el barrio de Santa Cruz, por aquella época era muy común el paso de amigos de las tabernas, bebedores, tunantes y noctámbulos pendencieros y en general amigos del buen vivir. Estos individuos después de su pase por las tabernas, muy abundantes en la zona, necesitaban desaguar sus vejigas en cualquier callejuela estrecha donde no hubiera un candil cercano
 
Dicho desasosiego dejaba malos olores y deterioros en las fachadas mal encaladas. Por ello a alguien se le ocurrió la idea de otorgar a la misma cierto cariz religioso y apelar al Altísimo para que los bebedores fueran a "pecar" a otro lugar.

LA CRUZ DE LA INQUISICIÓN


Cruz de 1903 
Esta cruz se encuentra en la Plaza de San Francisco, en la equina que forman el arquillo y la puerta de la Sala Capitular de nuestro Ayuntamiento. Está fechada en 1903, aunque vino a sustituir, por razones de estética a otra del 1703 y que se encuentra en el Palacio de Guardiola.
 
Conmemora el último acto de fe realizado por la Inquisición Sevillana en el Monasterio de San Francisco, monasterio que ocupaba lo que hoy es la Plaza Nueva y cuya entrada principal era lo que es el Arquillo del Ayuntamiento.
 
La cruz original de estilo dieciochesca no encajaba con el estilo plateresco de la fachada del Ayuntamiento. Así pues se decide retirarla y verdersela a Andrés Parladé, conde de Aguiar, que residía por entonces en el Palacio.
Actualmente se encuentra en el patio nada más pasa la reja de entrada al palacio.
 
 



Cruz original del 1703
 

viernes, 14 de agosto de 2015

RETABLO CERÁMICO


Este bonito retablo en honor de Ntra. Sra. de la Esperanza Macarena es obra de Antonio Kierman Flores, del 1948. Se encuentra en el pasillo que comunica la Basílica con la Parroquia de San Gil. Fue donado por D. Federico Cazorla Martínez, mayordomo de la Cofradía con motivo de la finalización de las obras de la Basílica.

jueves, 13 de agosto de 2015

Real, Ilustre y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario, Santísimo Cristo de la Salvación y Ntra. Señora de la Soledad.

El origen de esta Hermandad la encontramos en una Cruz de Hierro existente en lo que se conocía la Plaza de Caño Quebrado (cerca de Monte Sión).
En 1649 Sevilla padeció la peste, improvisando cementerios en plazas públicas que para honrar a los difuntos se le colocaba presidiendo cruces. Una de ella es la que hemos referido, que familiares de los allí sepultados y devotos constituyen una hermandad en honor a la Santa Cruz el 5 de Julio 1656.
 
En 1840 la cruz se desmonta de dicha plaza y se traslada en procesión a la Iglesia de Monte-Sión. Al años siguiente se traslada a la iglesia del antiguo convento de Monjas de la Concepción y posteriormente a la Parroquia de San Juan de la Palma.
 
Fue en el Cabildo de Hermandad que se celebra el 5 de Julio de 1847, cuando se constituye la Hermandad de Penitencia para hacer Estación a la Santa Iglesia Catedral las tardes de los Viernes Santos.
 
Una vez constituida la hermandad, se establece la sede canónica en la Iglesia del Convento de San Buenaventura y se encarga  la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad al maestro D. Gabriel Astorga. La imagen fue bendecida el Viernes de Dolores, 11 de Abril de 1851. Realiza su primera estación de penitencia el Viernes Santo del siguiente año. Desde entonces y hasta nuestro días es desde allí y los Viernes Santo cuando realiza su Procesión por las calles de Sevilla.
 

EL LEGADO DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS EN SEVILLA: SANTO DOMINGO DE GUZMAN PENITENTE

Para situar el origen de la figura de Santo Domingo Penitente, nos tendremos que ir al 1605 cuando Diego González de Mendoza, encargaba a Ju...